La tecnología digital permite un avance tanto social como económico muy importante, es un catalizador para crear empleo; digitalizar la sociedad es el objetivo y la automatización de procesos agiliza y apertura mercados. Países con mayor nivel de digitalización, son países con un PIB superior al resto.
Implica un cambio total de mentalidad y de cómo hacer las cosas dentro y fuera de la empresa, supone todo un reto, pero no hay que tenerle miedo. Para avanzar y seguir en el mercado deberemos abrazarla, hacerla nuestra, implicar a toda la organización en la tarea, subir a bordo de la Digitalización y zarpar. Una start up que comienza ahora estará mucho más digitalizada que una empresa ya existente.
La cultura digital tiene como pilar al cliente, su estudio en profundidad, anticipándonos a sus peticiones, gustos, realizando una exploración exhaustiva del customer journey; desmenuzar la composición exacta de nuestro buyer persona permite a las empresas dirigir y con mucha puntería las estrategias destinadas a captar nuevos clientes, a satisfacer más a los ya existentes y a fidelizarles. El objetivo es el cliente, se le disecciona minuciosamente en gustos, necesidades, deseos y todos los esfuerzos van destinados a él. A partir de esa base se construye el equipo, se contrata la tecnología que permitirá poner en marcha la organización y se desarrollará el producto. Términos como servicios SaaS, Iot, blockchain, Inteligencia Artificial, minería de datos que retroalimenta y mejora los procesos, realidad 3D, etc. etc., entran en juego.
Así escrito parece fácil, pero es un mundo y las fases básicas de todo proyecto: análisis interno y del entorno, diseño de la estrategia, planificación, ejecución y medición requieren un cambio total, un compromiso con el cambio, es una cultura nueva, diferente. Y sobre todo engloba una visión mucho más allá del corto plazo, porque lo digital evoluciona, está en movimiento constante, no para y va a la velocidad de la luz.